No levantemos más fronteras entre nosotros
Lo que está ocurriendo estos días en Ceuta debería hacernos reflexionar. No porque nuestra realidad sea la de Ceuta, que evidentemente no lo es, sino porque vivimos en un tiempo en el que los conflictos lejanos pueden terminar influyendo en nuestra convivencia cercana. La inmigración es un problema social del que podemos y debemos hablar con serenidad: de fronteras, entrada irregular, seguridad, empleo, vivienda o integración. Podemos exigir que las leyes se cumplan y que todos asumamos los mismos derechos y deberes. Eso es igualdad. Pero una cosa es debatir sobre inmigración y otra señalar al inmigrante. En Valdemorillo vive una comunidad marroquí numerosa. Muchos llevan años aquí, trabajan, llevan a sus hijos a nuestros colegios y han formado sus familias. Algunos de sus hijos han nacido en España y para ellos este pueblo no es el lugar al que llegaron, sino simplemente su casa. Son vecinos. Y conviene recordarlo precisamente ahora, cuando las noticias y el ruido político pue...
