La sostenibilidad de Gran Vía.
Se
impone por al aumento del tráfico.
Su peatonalizar, sin causar problemas a su normal
funcionamiento, sería posible únicamente, si simultáneamente se conecta el tráfico
ente Cibeles y Plaza de España de manera subterránea estableciéndose un trazado
alternativo.

En
el siglo XIX se pensó en la apertura de una vía que comunicara el noroeste y el
centro de la ciudad que facilitara el tránsito por el entramado de callejuelas
que conformaban el centro histórico de la ciudad, abriéndolas así hacia el ensanche
del Plan Castro, para el que se expropiaron más de 30 solares. El proyecto
presentaba una avenida de 25 o 30 metros de ancho con glorietas en los cruces
con las calles más importantes. Este proyecto fue el origen de la zarzuela La
Gran Vía, que recoge el sentir popular sobre la transformación que suponía
la construcción de la nueva vía.
Las
obras comenzaron por fin el 4 de abril de 1910 (siendo alcalde, José Francos
Rodríguez y presidente del gobierno, José Canalejas. El proyecto de
construcción contemplaba la demolición de gran cantidad de viviendas,
incluyendo varias iglesias, y la desaparición o transformación de numerosas
calles.

Actualmente
la llamada Gran Vía se quedó estrecha por el incremento del tráfico que ha ido
aumentando de manera exponencial por lo cual la sostenibilidad de la ciudad se
impone frente al aumento del tráfico, pero la capital solamente tiene a la Gran
Vía como eje entre Cibeles y la Plaza de España y su uso por el automóvil, es
imprescindible si no se quiere bloquear el funcionamiento de la ciudad hacer
peatonal a la Gran Vía entra en conflicto con el comportamiento urbano de Madrid.
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